RPM. «Ersilia» (2010)
Slow dancing in a burning room. John Mayer (Spotify)
 
Pues sí, ayer fui a ver la película “Origen” y reconozco que en un primer momento me gustó, pero cuando la disfruté fue luego, al compartir las dudas que se me plantearon tras digerir el mensaje.
 
Yo soy de esas a las que Matrix les pareció clara y meridiana, así es que, no entender el porqué de los envejecimientos selectivos, las diferentes gravedades en función de los niveles de sueño y la asincronía de algunas “patadas”, me proporcionó una velada de conversación interesante, con seres de mi universo paralelo (amante de la física teórica incluido, lo juro… ¡existen! :-D).
 
Pero reconozco que lo que más me gustó (además de la visión de la magnífica evolución de un Di Caprio que redescubrí en Revolutionary Road), fue reconocer dos referentes propios en una fantasía ajena: la escalera de Escher (ese bucle en el que a veces sueño entrar, repitiendo una y otra vez esquemas vitales recurrentes) y la figura de Ariadna (¿sólo yo me fijé en el nombre de la arquitecta-psicóloga a la que encargan el diseño del laberinto?). Vienen a ser lo mismo: una escalera que conduce a la paradoja y una mujer empeñada en salvar a un hombre al que desea y que acaba siendo salvada por el que la desea a ella… otra paradoja… o la misma: el que no para de navegar no llega nunca a puerto.
 
¡Esto de que te gusten más los orígenes que los finales es un problema! 😉
 
……
 
Hoy la fotografía es un regalo de Ricardo y corresponde a una maqueta suya, inspirada en la ciudad de Ersilia, imaginada y descrita por Calvino en su libro «Las ciudades invisibles» (del que creí ver una referencia, en la construcción de ciudades sólo posibles en sueños; además justo Ersilia une el discurso a Ariadna, a través de los hilos… cerrando esa cárcel mental que representa el círculo). R.  me la envió acompañada de la descripción que sigue. Aprovecho para agradecerle el regalo y el cariño con el que me lo hizo.
 
«En Ersilia, para establecer las relaciones que rigen la vida de la ciudad, los habitantes tienden hilos entre los ángulos de las casas, blancos o negros o grises o blanquinegros según indiquen relaciones de parentesco, intercambio, autoridad, representación. Cuando los hilos son tantos que ya no se puede pasar entre medio, los habitantes se van: se desmontan las casas; quedan sólo los hilos y los soportes de los hilos.«
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