Para una brujilla simpática
y para un señor de negro.
Porque a veces uno, sin saberlo siquiera,
está donde debe, cuando debe
__________________________________

Siento que el barco mío
ha tropezado, allá en el fondo,
con algo grande.
¡Y nada
sucede! Nada… Quietud… Olas…


-¿Nada sucede? ¿O es que ha sucedido todo,
y estamos ya, tranquilos, en lo nuevo?

………………………..

A algunos sitios, como a algunas personas, llegamos a veces siguiendo un camino recto, sin escollos, apacible, en una bonita sucesión de mañanas brillantes bañadas por el sol.
A otras personas, como a otros sitios, nos acercamos a la caída de la tarde, a veces bajo la lluvia e incluso luchando contra el viento…, en esos casos, entran tentaciones de deshacer lo andado, pero algo nos dice que el esfuerzo de llegar puede merecer la pena.
El caso es que, con independencia de cómo haya sido el camino, cuando llegamos y nos sentimos a resguardo, pensamos «¿qué más da?» El hogar está encendido, el café listo para tomar y las palabras se agolpan, nerviosas, en los labios, soñando con iniciar la conversación.
Hoy quería pasarme por este Club, necesitaba hacer acto de presencia; ha sido un día en el que he despedido definitivamente a alguien a quien le ha costado marcharse, aunque ya hacía días que había hecho el último equipaje de su vida. Me urgía venir aquí a contar… ¿qué, si sólo queda ya el vacío?… y además ¿para qué escribir nada, cuando todo está ya escrito?
El tiempo no acompaña, está lloviendo y Katherine Mansfield me esperaba junto al sillón. Había ya decidido dejarla hablar a ella y ser yo la que escuchase, hasta donde la tristeza me dejase concentrarme… pero he pensado en voz alta y alguien, de imprevisto, ha asomado la cabeza, como esos amigos infantiles que me decían «vaaaaa, si tú vas, yo voy también», cuando querían que me apuntase a una de las excursiones optativas que hacían en el colegio y ante las que siempre me hacía la remolona.
Esta tarde he venido casi a rastras, pero el caso es que aquí estoy… esperándolos. Y me gustará verlos, a ellos y a Juan Ramón, que no lo había traído yo nunca… pero me han entrado ganas hoy de presentarle a este par.
(voy sirviendo las copas… ¡qué sepáis que ya estáis tardando!)
www.elclubdelosdomingos.com