«Una historia no tiene ni principio ni fin: uno elige arbitrariamente un momento de la experiencia desde el cual mirar hacia delante o hacia atrás.»

Esta no es la reseña que me hubiese gustado hacer. Tampoco la que creo que se merece la novela, puesto que dudo que otra persona se aproxime a ella con las expectativas tan altas con las que yo lo hice. Si lo analizo bien comprendo que solo podía decepcionarme y, aún así, creo que vale la pena leerla y se la recomiendo a todo aquel que me pregunta, siempre y cuando no busque en ella una obra maestra.

Lo cierto es que Graham Greene lo tiene todo para escribir algo excelso: el manejo del lenguaje, el ritmo narrativo, los personajes -quizás en exceso arquetípicos ¿pero cuántas novelas son capaces de renunciar a ello- e incluso el fondo ético-religioso de la propia historia… el por qué no consigue hacerlo es un misterio para mí. ¿Decidió optar por lo fácil? ¿se cansó de la historia cuando estaba a punto de finalizarla y dejó de prestarle la atención que merecía?

No puedo decir que esta novela no me haya gustado y estoy dispuesta a reconocer que contiene escenas de gran calidad, que todos los personajes están trazados sin fisuras -difícil, cuando la historia se sostiene casi en exclusiva gracias a las emociones que sienten- y que siempre es una delicia leer a Greene, capaz como pocos de enredarte en un jardín de palabras. Cuanto más lo pienso más convencida estoy de que, sencillamente, no conseguí creérmela. Lo intenté, me hubiese encantado… pero no pude.

Luego leí el epílogo de Vargas Llosa y supe que pensábamos algo parecido. Según me acercaba al desenlace más me enfadaba con el autor, porque él sabía cómo hacerlo mejor, porque durante toda la lectura creí que estaba ante una novela deslumbrante, de esas que al acabar sé que un día u otro querré releer… Tal vez Green se hartó de esa novela o tal vez pensó que estaba escribiendo una novela menor, quizás -¡vete tú a saber!- debía darle una extensión determinada o se prohibió a sí mismo un final abierto, pero lo cierto es que El final del affaire es una buena novela, que lo tiene casi todo para ser una obra maestra… pero no lo es, y eso me da mucha rabia.

Aún así ¡leedla! Ahora que ya no esperareis la matrícula de honor, el sobresaliente os parecerá una maravilla.

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Título: El final del affaire
Autor: Graham Greene
Epílogo: Mario Vargas Llosa
Traductor: Eduardo Jordá
Año de publicación: 2019
Páginas: 311
Editorial: Libros del Asteroide