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Una vez más

Una vez más.

El dolor es extraño. Un gato que mata a un pájaro, un coche accidentado, un incendio… llega el dolor, BANG, y allí está, se introduce en ti. Es real. Y para cualquiera que te vea, parecerás un imbécil. Como si te hubiese caído una idiotez repentina. No hay cura para ello mientras no encuentres a alguien que comprenda cómo te sientes y sepa cómo ayudarte.

Mujeres. Charles Bukowsky.

Creo que todo empezó el día que acabé mi primer libro “importante” y noté una especie de hueco en el estómago, una desazón, un disgusto que fue creciendo hasta convertirse en enfado: con el escritor por haberse cansado de contarme y conmigo por no haber leído más despacio, por haber sido impaciente, persiguiendo conocer toda la historia, sin pensar en que, tras la última página, solo habría silencio.

Sin embargo, yo desearía leer solamente libros que me dejasen con ese ansia de permanecer un poco más en un mundo ficticio y con la desolación de haber sido expulsada de él injustamente. No puedo evitar pensar que los personajes, en algún lugar inalcanzable para mí, siguen con su vida, sin saber que han revolucionado la mía al contarme intimidades que tal vez deberían haber callado y que me han hecho creer que la novela esconde un secreto vínculo que la une a mi propia vida. Una clave que creo haber adivinado e intento descifrar.

Ayer, tal vez guiada por el ansia de repetir aquella experiencia con la que me inicié en el amor por las novelas, quise hacerme con dos libros de Steinbeck que hace tiempo que me rondan por la cabeza: “Cannery Row” y “Dulce jueves”. Fui a mi librería a buscarlos, con la certeza de que me estarían esperando, pero no los tenían y tuve que encargarlos. Espero que lleguen pronto a esa mesilla abarrotada de libros pendientes que tengo en el estudio y que me sorprendo a veces contemplando, por la promesa de ratos de tranquila felicidad que encierran.

No sé por qué llevo días acordándome de Steinbeck e incluso había pensado releer “Las uvas de la ira”, porque recuerdo que, la primera vez, me paseé por esa historia como si fuese descalza. Podía notar mis pies sobre los caminos polvorientos y hasta sentir cómo se me clavaban en las plantas pequeños trozos de barro seco. Era un libro que dolía.Estos, al parecer, no.

Siento que necesito disfrutar de ese momento, apenas un instante, tremendamente bello, en que te dejas llevar por un relato, como si fuese una marea ajena, que te arrastra plácidamente hasta la orilla de un lugar desconocido. Entregarte a un escritor para que te conduzca a través de su mundo, en un viaje bello, tierno y ligero.

Abandonarse y naufragar.


 

Hay palabras que deberían llegar hasta nosotros envueltas en un paquete de regalo, de esos que se atan con un lazo de raso que se desliza cuando tiramos suavemente de los extremos y se deshace permitiéndonos acceder al tesoro.

El viernes recibí dos de esos obsequios. Uno era para una amiga y el otro para mí. Fue una feliz coincidencia que llegasen el mismo día. Contenían apenas dos letras que salieron bailando al exterior y se juntaron para darnos una alegría.

Y no solo me sentí aliviada, también me pareció que era como si todo pudiese volver a empezar. Una vez más.

¡Feliz domingo, socios!

 

FRANCESCA. Escribo. Leo. Horneo. Siembro.

 

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Escribo. Leo. Horneo. Siembro.

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2 Comments

  1. Hola, Francesca.
    Los libros, como algunos post, que te identifican y adentran su historia dentro de uno mismo; todos los libros que más me han tocado me han hecho sentir como si fuese parte de esa historia, de ese personaje, y de ahí que sigan viviendo en algún rincón. Los libros son una fuente maravillosa de vida e imaginación. No dejan de sorprenderme, especialmente aquellos ajenos a nuestra época, que siento como si estuviesen ocurriendo en el ahora. Será porque los sentimientos son atemporales:D.

    Feliz domingo.

    • Hola Begoña:
      Los sentimientos son atemporales, sí, aunque no lo sea su expresión. A mí lo que más me gusta es poder entrar y salir de las historias. Es como vivir trocitos de muchas vidas. También me gustan las de otra época… pero creo que es porque, de siempre, el viaje que me ha parecido más fascinante es el imposible viaje en el tiempo…
      ¡Qué tengas una semana estupenda!