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Sin palabras

Sin palabras

Todos tenemos orígenes comunes: las madres; todos nosotros venimos de la misma sima, pero cada uno –tentativa e impulso desde lo hondo- tiende a su propio fin. Podemos comprendernos unos a otros, pero sólo a sí mismo puede interpretarse cada uno.

Demian. Hermann Hesse.

De repente, el martes me encontré con que tenía cuatro días seguidos de vacaciones (sí, claro, hay quien pensará que de vacaciones solo ha sido un día, pero yo soy de las que creo que, pudiendo andar por el lado iluminado de la calle ¿por qué cruzar al otro, más sombrío?).

Si tuviese que resumir hoy lo que he hecho en este tiempo, el armazón de este post sería el siguiente:

El jueves fue día de descanso y escritura a partes iguales. Compartidos ambos. Un lujo o, bien mirado, dos.

El viernes, de fiesta inesperada, se llenó de amistad. Compras (regalos, regalos y más regalos), comida irracionalmente sensata (una ensalada para ahorrar calorías, una porción de pastel para gastar las calorías ahorradas con la ensalada), “Aprendiz de Gigoló” (magnífica película de Tunturro, que creo yo que ha pillado a los críticos con el pie cambiado y no saben ni cómo catalogarla; un director actuando, un actor dirigiendo, la Stone inmensa, la Vergara divertida, la Paradis haciendo que parezca real lo que no puede serlo… y si a pesar de todo no os gusta, no importa, porque con escuchar la música será suficiente para que os alegréis de haber ido a verla). Manicura exprés. Copa de vino blanco afrutado, con la temperatura justa (frío, frío, frío). Y un muguete que me estaba esperando desde que lo probé en Londres, para luego recordarlo en casa de Julia (que por un momento creí que me lo había inventado, pero resultó que no). Yo solo me acerqué para saber a qué olía… está en mi estudio ya, claro.

El sábado lo dediqué a la escritura y a la repostería. Había mucho por ordenar y una historia que merecía ser contada. También un pastel lleno de corazones de azúcar y una comedia ligera, que vimos mientras se horneaba y enfriaba. Todo acabó con un rap sorprendentemente doloroso e inspirador y con un secreto. Un gran día donde los haya.

No esperaba llenar como lo hice, de ilusiones, ninguno de esos días y hoy domingo, también ando sorprendida, porque debería ser el día de escribir aquí, antes de que venga el resto de la familia a celebrar que se homenajea a las madres y, aunque creo fervientemente que esta celebración debió inventarse por encargo de alguna cadena de perfumerías, que veía peligrar sus ventas, no me importa, yo ya lo celebro todo, que no está la cosa como para desperdiciar momentos de alegría.

Pero no va a poder ser, porque estoy exhausta por todo lo escrito estos días y, aunque se me ocurren cosas de las que hablar, no sé cómo decirlas, me he quedado literalmente sin palabras. Así que hoy tendréis que contentaos con un:

¡Feliz domingo, socios!

 

FRANCESCA. Escribo. Leo. Horneo. Siembro.

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Escribo. Leo. Horneo. Siembro.

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2 Comments

  1. Francesca, et llegeixo avui i encara m’arriba la flaire dels pastissos recent fets i de la tinta fresca fent dibuixos, que no paraules…
    quina delícia de dies passats!
    els meus els vaig acolorir amb diferents grisos però no van passar gaire d’aquí i llegir-te em dóna idees per seguir buscant altres matisos i trobar-hi el què va ser especial i que, segons els estats d’ànim, no acabes de veure…
    i, sí, trobar ja trobo coses…
    un regal inesperat…
    una tarda de diumenge plàcida, amb passeig i ple de complicitats…
    un torneig esportiu ple de reptes i d’orgull de mare (sense guanyar cap premi, tan sols el fet de ser-hi, d’arribar a on ha arribat des d’on venia…)
    i tandes d’escriptura i lectura, inspiradores també…
    🙂
    gràcies per donar-me l’oportunitat de repensar els dies i de valorar tot allò que també han estat!
    (i ja havia descartat la peli per una crítica que havia llegit… i veig que no… la torno a apuntar!)
    Bona setmana!

    • Gràcies a tu, Marta, per passar-te per aquest Club i deixar el regal d’un comentari. Tots sabem que les petites coses acostumen a ser les més importants, i sovint fem el propòsit de valorar-les… però el cert és que oblidem aviat què i qui ens fa feliços. Si llegir-me t’ha ajudat a recordar-ho… mira, ja m’has posat contenta!!!
      Un petonàs!