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Los ojos ven, el corazón presiente

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A great doctor is accompanied by a great angel. Mel Fowler
Quiet nigths of quiet stars. Diane Panton

Tu luz moja una fecha adolescente:
rozan las manos formas vislumbradas,
los labios besan sombras ya besadas,
los ojos ven, el corazón presiente.

(Fragmento de Junio, Octavio Paz)
Este año me he vacunado contra la gripe, luego no es gripe lo que tengo, eso seguro, es jaqueca y cansancio acumulado. También un antiguo dolor que esta semana me ha revuelto la memoria y carente ya de la fuerza de la herida reciente, se muestra en forma de malestar extraño, de pura desazón.
Las personas cambiamos con el tiempo, tanto que a veces somos otros y, sin embargo, en ocasiones te tropiezas con alguien del pasado y notas que existe todavía ese cable tenso y transparente que os une y guía al uno hasta el corazón del otro. Y puede pasar que entres en él y todo siga igual, o mejor incluso que cuando os separasteis. Pero la vida suele ser injusta (ya sé que me repito) y mejora lo que ya era bueno, mientras que empeora lo malo, y ocurre entonces, que por mucho que desees querer a alguien no puedes, porque el otro no se deja.
El caso es que ayer empecé a sentirme mal y al coincidir con una indisposición del alma, sospecho que no todo ha sido culpa del frío y del exceso de trabajo. Pero dicen que el buen doctor llega siempre acompañado de un buen ángel, y ese ángel me ha proporcionado un par de días de reposo, que me están permitiendo ver viejas películas y (acabamos de estrenar diciembre) repasar mentalmente mis propósitos para el nuevo año. Lo que parece malo no siempre lo es.
Ahora solo falta que olvide lo que vieron mis ojos y, sobre todo, lo que mi corazón presintió.
…………..
El martes finalmente cerré las fechas para mis ansiadas vacaciones de 2011. Las haré en enero de 2012, más vale tarde que nunca. Me regalaré una semana de desconexión, porque a veces me imagino que me diluyo como un azucarillo en mi propia cotidianeidad; necesito detenerme, revisitarme y reconocerme; han cambiado mucho las cosas en los últimos tiempos e intuyo que es el momento de reconsiderar pactos, promesas, deseos… Me gusta negociar conmigo misma paseando por una ciudad que no es la mía, descubriendo rincones encantados que sus propios habitantes ya no ven, ni aún mirando atentamente. Solo los ojos nuevos ven las pequeñas cosas.
En enero pues volveré a Charing Cross y me imaginaré tomando el té con Frank y Helene, en mi pastelería favorita… Acabo de ver la película que se basa en una de mis novelas preferidas (estoy pensando releerla… otra vez) y creo que ya tengo mi primer proyecto para esa bonita lista de “Tal vez, algún día” (precioso nombre para un folio donde ir anotando cosas por hacer, ese “tal vez” da pie para escribir los sueños ¿no os parece?): vivir en un sitio pequeño, junto al mar, ser la loca que lee, escribe y escucha atentamente el rumor de las olas… Emular a la propietaria de “La librería” de Penélope Fitzgerald y construir allí un lugar donde vender los libros que nadie quiere reeditar ya, pero que yo busco incansable, hasta dar con ellos, como “Muy lejos de Kensington” que me traerán pronto de una biblioteca pública lejana, o “La flor azul” que tanto me costó encontrar. Como “El simple arte de escribir” que a pesar de haberlo leído, deseo poseer (sus márgenes pedían a gritos las anotaciones que no pude hacerle)… y tantos otros.

Pero por hoy me conformo con recordar “Volvieron como golondrinas” de William Maxwell, que me ha acompañado esta semana loca. Un editor/escritor que me ha vuelto a encandilar, aunque me he ido enterando de la historia al revés de como se supone que sucedió y eso le añade encanto, pero a la vez me deja desconcertada ante el relato… y me hace pensar más en lo allí escrito y ver, también, sus rincones encantados.

Ahora voy a prepararme un te muy caliente para recibir el día, me lo tomaré con calma, estoy hoy mejor que ayer, así que si me porto bien y descanso, mañana sé que estaré perfectamente… o al menos, como estaba antes…

¡Feliz domingo, socios!

www.elclubdelosdomingos.com
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19 comentarios

  1. “Me gusta negociar conmigo misma paseando por una ciudad que no es la mía, descubriendo rincones encantados que sus propios habitantes ya no ven, ni aún mirando atentamente. Solo los ojos nuevos ven las pequeñas cosas”

    ¡Tal cual! Ese descubrimiento de rincones encantados… que llevamos dentro y nos empujan a descubrir los de afuera. Y negociar hacia adelante, no con el pasado sino con el presente que irá construyendo nuevos futuros, con la honestidad de los retos propios.

    Y eso, a portarse bien y disfrutar la recuperación. ¡Feliz domingo! :)

  2. :-) Qué te mejores. Tui contribución en todo lo que hemos compartido siempre ha sido para construir desde el respeto y eso se merece todo el mío. La primera parte de tu post me ha recordado que el rencor acumulado no es bueno, pero que hay personas de las que el nuestro nos protege. Las zonas de seguridad que en el pasado no pusimos quizás se levanten para protegernos del frío que activa la enfermedad:-)

  3. Me has hecho reflexionar ¿por qué me resulta imposible olvidar lo que mi corazón presiente? es que es tan abrumador el resuerdo, la sensación ….
    Descansa y disfruta de ese viaje, los cambios de ritmo, mirar cosas distintas, salir de lo cotidiano, te deja espacio y tiempo para la reflexión profunda.
    Un beso ¡feliz domingo!

  4. Buenos días, Francesca.

    Mi primera lectura de los domingos es leer tus emociones y sentimientos que en cada línea nos dejas. Tus letras son un viaje hacia otras historias dentro de tu historia interior, con una ternura que despierta mi mirada y la reaviva.

    Esta semana además coincidimos, tengo un catarro que además arrastra cansancio y tensiones no procedentes del mismo, y me tienen chafada, el viernes y ayer peor que hoy. Así que me voy a preparar un café que degustar lentamente.

    Un abrazo y a disfrutar!

  5. @Isabel. ¡Qué grande Isabel! ¡es cierto!… llevamos esos rincones dentro… siempre he pensado que la mirada altera el objeto, pero tú apuntas aquí a que no solo somos capaces de ver su valor auténtico porque es inusual para nosotros, sino porque lo (re)conocemos, porque observamos un lugar y sabemos que se corresponde con otro ya soñado…

    Es una reflexión interesantísima… ¡Gracias!

    Un abrazo y feliz semana.

  6. @idoia. ¡Ni te imaginas la alegría que me da verte por aquí hoy! Además me regalas unas palabras que describen lo que siempre he querido ser. Soy de las que en el río, busca el puente, no puedo evitarlo. Me gusta además que hables de respeto y no de tolerancia, yo no tolero al que no me gusta, ni quiero que nadie me tolere a mí, quiero dar y recibir respeto e intento ver lo que de bueno y de verdad hay en los argumentos del otro y aprender de eso.

    Gracias Idoia. Intento no ser rencorosa, pero cuando notas el frío en los ojos del otro… sabes que necesitas protegerte, lo presientes como dice Octavio Paz…

    Nos leemos, socia (y además de verdad ;-D)

  7. @Juana. Suelo decir que tengo “memoria sentimental”, tanto que a veces veo a alguien en un sitio y no recuerdo su nombre, ni siquiera de qué la conozco y, sin embargo, sé si está asociada a un momento bueno o malo… si me cayó bien o mal en su día. Eso me hace pensar que es cierto, se recuerda más lo que el corazón presintió que lo que los ojos vieron… puede que porque era más importante…

    Besos y sí… ¡feliz domingo!

  8. @Begoña Gamonal Flores. Buenos días ¿coincidimos también en el catarro?… :-)

    Ya sabes de qué va esto, yo escribo lo que me emociona y a veces, en determinadas personas y momentos, se genera una pequeña cadena de emociones, se tienden hilos que nos conectan y el otro nos ayuda con su reflexión a contestar una pregunta que nos rondaba… cosas de esas que pasan cuando uno va al club a hablar con los amigos.

    Un abrazo fuerte y mejórate, que el mundo te necesita :-)

  9. Buena idea esa de releerse 84, Charing Cross Road. Creo que, con La Muerta Enamorada, es la novelita de la que tengo más ediciones distintas en casa. ¿Para cuando entonces? ¿para Enero? pues venga! [Ánimo que son pocos y cobardes ;) )]

  10. @cumClavis. Veo que a ti también te gusta :-) … yo tengo solo un ejemplar (espero, lo tengo que comprobar), pero es uno de los libros que más he regalado y dejado (de ahí mi duda)… y solo una vez me fue devuelto con un comentario negativo. Supongo que una cosa es que te guste leer y otra que ames los libros.

    Por cierto, cobardes no sé, pero… ¡¿pocos?! ;-) ))

    Gracias por pasarte por aquí hoy, Manel. Un abrazo.

  11. Ens demanem massa; sovint, alguns ens demanem massa i després passa el que passa, Francesca. Ja imagino que les vacances no pots avançar-les, però mira de prendre-t'ho amb una mica de calma: tes, llibres, aquell racó de casa on t'agrada posar-te còmoda per submergir-te en altres mons…

    Millora't aviat, guapa. Amunt!

  12. @Ferran. Gràcies, Ferran!… això estic fent, tinc el té preparat i ara vaig a posar-me “El bazar de las sorpresas”, no hi ha res per recuperar els ànims que una bona peli en blanc i negre :-)
    Petons i fins aviat!!!!!

  13. Sí, parece que ha de ser distinto que ames los libros a que te guste leer, aún así no ha de ser, en todos los casos, mutuamente excluyentes. Ya ves, en el caso de Helene Hanff y de la obra a la que te refieres se dan ambos fenómenos, de ahí que me deleite en su lectura mientras atesoro deliciosas ediciones. Algo similar ocurre con la pintura [o los grabados] donde, al margen de los motivos, escojo cuidadosamente los marcos…:-)

  14. @cumClavis. No, no, excluyentes no son… yo tengo el Kindle criando telarañas (lleno de libros que algún día leeré, eso sí), mientras compro ejemplares de novelas que ya tengo, solo porque son suaves al tacto o tienen cinta para marcar las páginas…

    ¿Tú también cuidas el marco de los cuadros?… yo he llevado uno ya a tres sitios y sigue sin enmarcar, a la espera de algo que esté a su altura…

    Esto … somos raros ¿no? :-) ))

  15. @cumClavis. Ah! y ya puestos, por si algún editor me está leyendo (soy tirando a optimista, lo sé), me gustan los libros clásicos con buenas ilustraciones.

    ¡¡¡¡Y odio las ediciones que en la tapa reproducen una foto de la versión cinematográfica!!!!!

    (es que la semana pasada intentamos comprar “Memorias de África” con una amiga y solo encontramos un engendro así… como si la hubiese escrito Robert Redford)…

    Estoy pensando que esto da para un post… hhhmmm… :-)

  16. A veces también me gustan algunas ediciones de bolsillo […ya, ya…no profundices, se que tiene algo de fetiche por aquello del tamaño y la textura suave del papel :-) ] aunque detesto hasta la nausea lo que comentas, que lleven en la portada el cartel de la película, parece que lleves en las manos un guión!

    Para este post no olvides aquellas ediciones [infames donde las haya] que llevan un sello dorado impreso en la portada que pone BEST SELLER y que las identifica como carnaza pensada para un tipo determinado de lector. Le invade a uno una terrible desolación cuando detrás de portadas de estas ediciones se halla una gran obra, es como vestir con una indumentaria ridícula a alguien venerable…

  17. Puagggg!… sí, esas ediciones con el rosetón de “pan de oro”… me fastidian porque estigmatizan al best seller, como si todo aquello que le gusta a mucha gente fuese necesariamente malo. Supongo que algunos editores, en en fondo de su corazoncito, desprecian a los lectores…

    Eso sí, de vez en cuando aparece gente como los responsables de Impedimenta, que además de encuadernar bien los libros, escogen títulos magníficos y mantienen unos precios… bueno, como el resto (baratos los libros no son… sobre todo cuando estás enganchado a la lectura :-D ). A ver cuánto les dura…

    Creo que han sacado una edición ilustrada de “Los zapatos rojos” de Andersen, que me voy a pedir para Navidad ;-)

  18. Yo le temo al día en que no pueda escribir nada en ese folio de “tal vez algún día…”

  19. @Maria Jose Alonso. ¡Hola, qué gusto verte por aquí! No creo que debas temer en absoluto ese momento, los que disfrutamos con las cosas pequeñas, no paramos de soñar con ellas, alcanzamos las metas poco a poco y al final, las apelotonamos y… ¡voilà! ¡nos sorprende la vida con instantes de felicidad!

    Un abrazo María José y sigue llenando esa lista… ¡yo ya la tengo a rebosar de proyectos! ;-)

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