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La vida difuminada

Reflections_Dan McCaw“¿Cuánto?”, le preguntó el camarero con la botella de JB en la mano. “Tú echa”. Había entrado en el bar, vacío a aquellas horas, y apoyándose en la barra había pedido un whisky en vaso ancho y un botellín de agua. Mezcló la bebida, dio un buen trago y se apartó de la barra mirando de reojo la televisión, donde se veía a una multitud alborozada en una plaza de Atenas. Caminaba erguido y lento, alardeando de su sobriedad, como si fuera una proeza atravesar el salón entre las mesas para alcanzar los aseos. La vitrina de la barra estaba ya repleta de pequeños platos preparados, aunque todavía era muy pronto para el aperitivo. En un extremo, la ventana estaba medio abierta y dejaba pasar el frío de la calle. Bajo la ventana había una estantería con una hilera de jarras puestas boca abajo. Desde que su mujer le había dejado, las cosas más insignificantes reclamaban su atención para luego quedarse mudas, como si se burlaran de él, y sin embargo, todo lo que hacía se le volvía remoto al caer la noche cuando llegaba cansado a casa. Permanecer callado delante de las cosas le llenaba de amargura, por eso salía a la calle muy temprano y no volvía hasta la noche. Descuidaba el trabajo, no respondía a las llamadas y les había dicho a sus amigos que estaba de viaje. Se sentía torpe, pero, al menos, beber whisky al mediodía era algo que hacía bien. Mezclado con agua, pero sin dejar que perdiera su brillo, con tragos largos, sin remordimientos. Detrás de la barra había vasos que permanecían en equilibrio unos sobre otros. El enorme espejo que cubría toda la pared tenía manchas en los bordes y había tantos cartelitos y banderines colgando que apenas dejaban espacio para el reflejo del salón. Él se buscó entre los huecos. Había contado con que las cosas serían lo mismo de un día para otro. Salió del bar con el mismo paso decidido y caminó un rato sin rumbo. Se preguntó para quién brillaría ahora el sol del invierno, mientras avanzaba como si la ciudad delante de él tuviera superpuesta una película de hielo.

Imagen: Dan McCaw (1942). Reflections.

Artículo publicado el 29 de enero de 2015 en el periódico La Opinión de Murcia.

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2 Comentarios

  1. Hola, José Antonio. Gracias por el comentario. Tienes razón con lo de la fecha, es poco probable, aunque ¿quién sabe? Y es verdad lo que dices, qué difícil es enfrentarse al vacío, a la pérdida, a la soledad. Cuando perdemos algo importante, todo lo que era familiar empieza a verse diferente y necesitamos aferrarnos a alguna certeza.

  2. Veo poco probable la fecha de publicación. Igual la tienes que rectificar. El texto es muy bueno, un “microrrelato” interesante. ¡Qué difícil es a veces mirar los vacios de las paredes y escuchar los silencios de las noches

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