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La librería, Penelope Fitzgerald

La librería. Penelope Fitzgerald.

La librería. Edición 2010.

“- No creo que los hombres sean mejores jueces que las mujeres -dijo Florence-. Pero pasan mucho menos tiempo lamentándose de sus decisiones.
– He tenido tiempo de sobra para tomar la mía. Pero nunca he tenido problemas para llegar a una conclusión. Deje que le diga qué es lo que admiro del ser humano. Lo que más valoro es la virtud que comparten con los dioses y con los animales, y que, por tanto, no debería considerarse una virtud. Me refiero al coraje. Usted, señora Green, tiene esa cualidad en abundancia.”

La librería. Penelope Fitzgerald.
Traducción de Ana Bustelo.
Editorial Impedimenta, 2010.

La madurez es a la literatura lo que la adolescencia a la vida: un factor desestabilizador. Uno no sabe nunca qué esperar de un escritor que ha empezado a publicar sus novelas cuando ya ha vivido lo suficiente como para explicarlo. Si os paráis a pensarlo veréis que a pesar de la lógica, no es habitual que las personas esperen tanto para dar su opinión; pero es el caso de Penélope Fitzgerald y solo sabiendo que publicó por primera vez a los 61 años, puedo entender que sus libros sean no solo de temática, sino de tratamiento, tan dispares y sin embargo tan absolutamente magníficos todos ellos.

Leí “La librería” cuando Impedimenta la publicó por primera vez en 2010 y llamó mi atención la falta de dramatismo con la que trataba el fracaso, la  relatividad con la que afrontaba la ruina social y económica, la sensatez ante la derrota de la protagonista.

Tras ver la delicada versión cinematográfica de Isabel Coixet decidí releerla, porque uno de los propósitos que hago cada año es releer libros que en su momento me gustaron para ver si mi yo lector actual sigue pensando lo mismo que el que la leyó en su día.

En el intervalo disfruté con “La flor azul”, una especie de novela biógrafa de Novalis excepcionalmente bella (en su día me costó encontrarla, tanto que tuve que tirar de amiga bibliotecaria para que me consiguiese un ejemplar, pero ahora la ha reeditado Impedimenta y creo que compraré un ejemplar ¡tanto recuerdo que me gustó!).

Por supuesto, no me perdí “El inicio de la primavera” una historia de amor situada en la Rusia que precedió a la revolución de 1917, que la autora utiliza como hilo conductor para mostrarnos una sociedad corrupta y una ciudad caótica, pero sobre todo, para que veamos que la vida normal continúa (y hay que preservarla) incluso en los tiempos más convulsos.

Pero “La librería” sigue siendo mi texto preferido de Penelope Fitzgerald, sobre todo ahora, que al releerla he descubierto algo que no vi en su día. Entonces me pareció un estudio sublime sobre las acciones miserables que se pueden cometer bajo el influjo de la envidia y los celos. Ahora, casi ocho años después, La librería ha crecido ante mis ojos y se ha convertido (también) en un análisis de lo que la soledad puede hacer por nosotros.

Ella fue consciente, allí sentada en la tenue luz de la tarde, ante el despliegue absurdo de cuencos y tarrinas, de que en ese momento la soledad estaba hablando con la soledad y de que él estaba intentando llegar a un entendimiento con ella. Las palabras las había dicho despacio, como si en cada pausa le estuviera dando la oportunidad de responder. Pero, mientras se mantuvo el equilibrio un instante, ella luchó por poner algo de orden en lo que sentía o en lo que medio adivinaba, y el señor Brundish suspiró profundamente. Quizá descubrió que ella carecía de algo.
A estas alturas ya sabéis que no me gusta explicar demasiado de las novelas que comento aquí, en realidad solo deseo contar lo justo para que se os despierten las ganas de leerla, pero esta vez eso lo ha hecho Coixet que con su película ha conseguido que la reediten (en una edición bonita, pero menos que la primera… lo siento, a veces hay que dejar las cosas como estaban). Solo aspiro, por tanto, a que la leáis con otros ojos.
No os fijéis demasiado en los mezquinos, estad atentos a lo que hacen Florence, el Sr. Brundish, Christine… incluso Wally. Recorred las calles de Hardboroud cogidos de su mano y, creedme, disfrutareis de una historia increíblemente bella.

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Escribo. Leo. Horneo. Siembro.

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2 Comentarios

  1. Hola Francesca. Lo primero enhorabuena por vuestra novela. Lei un post tuyo y aun no te habia comentado nada! Muy emocionante , verdad? Querre leerla.

    Gracias por tu bello texto al hablar de esta obra de La libreria, que tambien lei, el invierno pasado, y que releere tras ver la peli. Detras de esa fue Mi maravillosa libreria. Un relato intenso y trepidante muy entretenido!!!

    Feliz semana de lecturas! Ah! Francesca, leiste La caida de los gigantes? Que te parecio?

    Perdona. Hoy escribo con movil de mi maridin y no he puesto ni una tilde…

    Cris V.I.

    • Hola Cris. Gracias en nombre de Enrique y en el mío propio, que los lectores de este blog leáis nuestra novela significa mucho para nosotros. No he leído Mi maravillosa librería, pero la acabo de buscar y la verdad es que pinta bien. Una de las razones por las que leo es también entretenerme, pero ahí debo confesar que me tira más la novela negra que la histórica, así es que siento no poder opinar sobre La caída de los gigantes… A mí escribir con móvil me resulta prácticamente imposible ¡no sabes lo que te agradezco el esfuerzo! y lo de las tildes es lo de menos, yo me pierdo con la autocorrección y pongo cada cosa…
      Un abrazo grande y gracias otra vez.
      Francesca

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