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El buen soldado, de Ford Madox Ford

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el-buen-soldado-bolsillo-9788435017619 Hacia el final de la novela, se dice: “La sociedad debe seguir adelante, supongo, y la sociedad solo existe si florecen las personas normales, virtuosas y un poquito falsas, mientras que los apasionados, los testarudos y los demasiado sinceros son condenados al suicidio y a la locura”. En esta frase podríamos encontrar algo parecido a una clave explicativa del sentido de esta novela, pero solo a condición de que no olvidemos leerla poniendo el suficiente énfasis en ese “supongo” que matiza la contundencia de la declaración.

Esta es una novela extraña. Compleja a la vez que sencilla. ¡Qué pocas cosas ocurren y, sin embargo, cuántas cosas! Es un clásico que me ha costado mucho leer. La he terminado ahora después de varios abandonos en intentos anteriores. ¿Por qué? Ni por su estilo, ni por la trama, ni por su extensión. Si resumimos su argumento, nada hace temer excesivas complejidades: el difícil matrimonio de una pareja de millonarios ingleses antes de la Primera Guerra Mundial y sus relaciones con unos amigos estadounidenses. Sin embargo, desde la primera línea, desde el propio título de la novela, todo es incierto, engañoso, oblicuo, ambiguo, sospechoso.

Suele citarse esta obra como ejemplo de “narrador no fiable”. En este caso es un narrador en primera persona cuyo conocimiento de los hechos es grande porque los presenció de cerca, estuvo implicado en ellos e incluso los sufrió. Sin embargo, hasta en cuatro ocasiones el narrador declara que era un estúpido que apenas se daba cuenta de lo que ocurría delante de sus narices, entre otras cosas las mentiras y engaños de su esposa. Ese punto de vista restringido es lo que explica la complejidad de esta novela y su inquietante trasfondo basado en ese “supongo” que mencionaba al principio. El narrador convierte a sus amigos en sombras trágicas encerradas en un cuadro sin el menor sentido. Pero esa falta de sentido no es a su vez el sentido de la novela, sino la perplejidad y la tristeza del narrador por su ceguera ante el significado. Y su resignación: “Sí, es francamente extraño”.

No hay vencedores en esta historia, y sí mucha desgracia y tristeza. Una tristeza que, además de corroborar que era mejor el título original que quería ponerle el autor, ´La historia más triste´, se desprende constantemente del hecho de que, siendo una historia de amor, lo que queda es la sensación de que el amor ocupa un lugar muy pequeño en la vida de los personajes. Hay pasiones, egoísmos y traiciones. Emociones con las que los personajes se zarandean unos a otros hasta la destrucción o el vacío. Nunca encuentran lo que buscan: el amor, perdido entre ellos “como un maldito paquete postal cuyo franqueo alguien se empeña en no pagar”.

EL AUTOR

fmf-image_0Ford Madox Ford vivió entre dos siglos. Nació en 1873 y murió en 1939. Sus mejores novelas son ‘El buen soldado’ (1915) y la tetralogía ‘El final del desfile’ (1924-28). En ambas, su hábil manejo del punto de vista y la ironía las sitúan como referentes de la literatura modernista, en un punto intermedio entre las obras de Henry James y las de Scott Fitzgerald.

Fue muy amigo de Joseph Conrad, con quien colaboró durante diez años escribiendo juntos novelas y compartiendo ideas para sus respectivas obras. La primera novela que escribieron mano a mano fue ‘Los herederos’, una historia realista de crítica social. Después, Conrad reescribió una novela de aventuras que Ford Madox Ford había terminado, ‘La aventura’. Y, finalmente, publicaron juntos ‘La naturaleza de un crimen’.

Es también autor de varias novelas históricas, entre las que destaca ‘La quinta reina‘, sobre una de las esposas de Enrique VIII durante el período de Cromwell.

Fundó dos revistas literarias: The English Review y la Transatlantic Review, donde escribieron los mejores escritores americanos e ingleses de su época.

Aquí un especial en The Guardian sobre varias obras de ford Madox Ford y algunas adaptaciones televisivas.

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Pensé que aquí habría un baúl y, dentro, un mapa.

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