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Bizcocho de canela

Desde que era pequeña me gusta el sabor de la canela, tal vez porque me recuerda las natillas que solo sabe hacer mi madre. Espolvoreo canela sobre la nata, adoro el rooibos de canela e incluso le añado una pizca al café cuando quiero que tenga un toque “diferente”. Hace tiempo que deseaba hacer un bizcocho de canela, para tomar preferiblemente una de esas tardes otoñales que piden a gritos un buen té y una gran novela; o en una reunión con ese tipo de amigos que no te importa que vean las ojeras que cada mañana te cuesta más disimular.

Et voilà! Este ha sido el resultado. Os paso la receta por si os apetece hacerlo, que quedan muchos atardeceres fríos por delante.

Bizcocho de canela

INGREDIENTES MASA:

    • 100 gr. mantequilla
    • 100 gr. azúcar blanquilla
    • 100 gr. harina
    • 3 huevos
    • 1/2 sobre de levadura
    • 1 pizca de sal
    • 2 cucharadas de postre de canela en pasta Home Chef

INGREDIENTES COBERTURA:

    • 1 taza café de agua
    • 1 taza café de icing sugar
    • 1 cucharada postre de pasta de canela Home Chef

 

Precalentar el horno a 170ºC.

Mezclar en la amasadora la mantequilla con el azúcar hasta que adquiera consistencia de crema blanquecina. Primero a velocidad baja, que iremos subiendo hasta la máxima, en la que la trabajaremos aproximadamente 3 minutos.

Añadir a esa mezcla los huevos, uno a uno. A velocidad media, para que no se corte el preparado.

Sumar a todo lo anterior, la mezcla de harina -previamente tamizada-, levadura y sal. Hacerlo a velocidad media y durante el mínimo tiempo necesario hasta que se incorporen bien los ingredientes, porque si batimos mucho en este punto, el bizcocho no será esponjoso.

Añadir entonces la pasta de canela y batir a velocidad baja hasta que la mezcla quede homogénea.

Poner la masa resultante en el molde (en mi caso utilicé este, porque es de 20 cms. y desmontable, es decir, del tamaño que me gusta para este tipo de tartas y muy manejable). La preparación la realicé con el spray desmoldador de la marca Dübör.

Hornear a 170º C durante aproximadamente 30 minutos.

Sacar enseguida del horno, esperar unos 10 minutos y luego desmoldar el bizcochos sobre una rejilla. Por lo general los bizcochos se presentan por la parte inferior, que es la que, al volcar la tarta, queda encima y es lisa como el fondo del molde, pero, en esta ocasión, los círculos que se ven en la foto son los que deja la rejilla y me pareció que, dada la cobertura que pensaba utilizar, quedaría más bonito así.

Preparar la cobertura, que en este caso es lo que yo llamo falso almíbar, porque pongo en un cazo el agua con el azúcar y solo le dejo dar un hervor. Después añado la pasta de canela y remuevo bien para que se diluya de forma homogénea. Llevo a ebullición la mezcla una vez más y lo retiro sin dejar que espese.

Mientras la tarta todavía está templada, la paso al plato de servir y la voy pintando con el falso almíbar, sirviéndome de una brocha de silicona. En este caso no se endurecerá el almíbar al enfriarse, puesto que no hemos dejado que espese y la tarta absorberá la cobertura, quedando brillante y húmeda, incluso cuando ya esté fría.

Solo nos faltará entonces reservarla en una campana de cristal, esperar a que lleguen los amigos, preparar el té que más nos guste (siempre que no sea de canela, para que destaque el sabor del pastel, personalmente ayer utilicé un earl grey de Fortnum & Mason que una amiga me trajo en su último viaje a Londres) y disfrutar de una tarde de dulce charla, o de charla dulce. Eso lo dejo a vuestra elección.

 

¡Buen provecho, socios!

 

 

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Escribo. Leo. Horneo. Siembro.

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