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Amor de letras

Lecciones de un Pigmalión Cuando se conocieron a mediados de 1937, Sheilah Graham tenía 33 años y era una popular columnista de cotilleos del mundo del cine; mientras que Francis Scott Fitzgerald, a los 40, era un famoso escritor alcoholizado, olvidado y arruinado que intentaba triunfar como guionista en Hollywood para pagar sus deudas y mantener a su hija, que estaba en la universidad, y a su mujer, internada desde hacía años en un sanatorio psiquiátrico.
Con este libro, ‘Lecciones de un Pigmalión’ (cuyo título original, ‘College of one’, es mucho más bonito), Sheilah Graham contó la relación de amigos, amantes y, sobre todo, profesor y alumna, que mantuvieron durante tres años, hasta la muerte del novelista en 1940. Aunque duró poco, fue una historia muy importante en las vidas de ambos, y aquí ella la cuenta con humor, humildad y adoración por el autor de ‘El gran Gatsby’.
Ella era una mujer de orígenes muy humildes, que había conseguido abrirse camino en el mundo con astucia, inteligencia y coraje hasta conseguir un lugar de privilegio en el periodismo. Sin embargo, el hecho de no haber podido estudiar la hacía sentirse inferior y cuando se codeaba con directores de cine, intelectuales y escritores temía que en cualquier momento descubrieran que era una impostora.
Scott Ftizgerald dio rienda suelta con ella a su vocación de profesor y le diseñó un plan de aprendizaje de dos años que incluía lecturas de poesía, novela, historia, arte, economía, religión y política. La primera parte de su curso le obligaba a leer 40 libros en diez meses. Ella leía y estudiaba y, luego, compartía sus lecturas con él, que le iba orientando en el conocimiento. Era la universidad Scott Fitzgerald para una sola alumna.
Desde entonces, el amor y las letras irían unidos, alimentándose mutuamente. Según cuenta ella, las novelas y la historia se mezclaban con sus asuntos cotidianos y los personajes de ficción se volvían tan reales como los actores y magnates con quienes se cruzaban en las fiestas de Hollywood. La unión de realidad y ficción era tal que, una vez, Scott le regaló unas flores con una dedicatoria en la que utilizaba los nombres de los personajes de Guerra y Paz: “Helene, je t’aime. Pierre”.
Aquellos años de aprendizaje debieron de ser muy intensos para ambos. En el libro encontramos las listas de lecturas que Scott le iba preparando, junto a comentarios sobre lo que iban descubriendo, las conversaciones que mantenían entre ellos sobre los libros, las notas de Scott que quedaron para siempre en los márgenes, junto al relato de las dificultades que su relación amorosa iba afrontando, relacionadas casi siempre con la bebida. El amor unido a la lectura, como dos cosas, la vida y las novelas, que son en realidad la misma.

“Era una educación llena de vida. Hecha de carne, huesos y sangre. Llenaba mi vacío interior. Por fin podía mirar hacia fuera y hacia dentro”.

Un libro fue el último regalo que Scott le hizo, en las navidades de 1939, meses antes de morir de un ataque al corazón.

“Lo último que necesitábamos Scott y yo era enamorarnos. Pero eso es lo que sucedió; y ahora, mirando hacia atrás, sé que es lo mejor que podía habernos pasado: habíamos de ayudarnos mutuamente durante el resto de nuestras respectivas vidas”.

APUNTE SOBRE LA AUTORA

Sheila Graham (Leeds, 1904-Palm Beach, 1988) publicó ‘College of one’ en 1967. ‘Lecciones de un Pigmalión. La historia de cómo Francis Scott Fitzgerald educó a la mujer que amaba’ es el título que la editorial Elba le ha puesto a la edición española, publicada en 2014, con traducción de Ramón de España.
Al final del libro, Sheila Graham se pregunta por el valor de la educación recibida de Scott Fitzgerald, pues la muerte de su único profesor truncó el curso y le impidió graduarse. Y responde diciendo que el diploma lo consiguió a través de sus hijos. Su hijo, Robert Westbrook, se hizo escritor de novelas policiacas y también escribió un libro sobre la historia de amor de su madre con el novelista, titulado ‘Intimate Lies’. Su hija, Wendy W. Fairey, se dedicó a la enseñanza tras graduarse con un trabajo sobre Scott Fitzgerald.
La edición que se acaba de publicar en España incluye un epílogo escrito por su hija, donde cuenta cómo la presencia del autor de ‘El gran Gatsby’ fue permanente en su casa durante toda su infancia a través de la biblioteca de su madre, muchos de cuyos libros atesoraban las anotaciones y subrayados de su amante. De alguna manera, lo que Scott Fitzgerald enseñó a la madre también alcanzó a la hija, en quien se repitió la mágica mezcla de realidad y ficción. Cada vez que enseña El gran Gatsby se pregunta si acabará explicándoles la historia de su madre a los alumnos diciéndoles: “Hay una conexión personal que tal vez os interese. Mi madre conoció a F. Scott Fitzgerald. Fue en Hollywood, durante los últimos años de vida del escritor… Tuvo una relación con él… Fue su amante”.

Más información:
Las listas de Scott: cosas de las que preocuparse.
Sus 22 libros esenciales.
Francis Scott Fitzgerald en Pinterest.

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2 Comentarios

  1. Pues este libro te gustará. Aquí el amor está hecho de ganas de aprender y de pasión por la literatura. Creo que Sheilah Graham te caerá bien. Nos hace sentir que podemos ocupar un pupitre imaginario frente a Scott Fitzgerald.

  2. No hay historias que más me atraigan que las del amor unido al conocimiento, son una de las más bellas formas de amar. Gracias por traérmela.

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